Ducha erótica

 

El elemento es cotidiano, pero sus efectos en el plano sexual alcanzan una cota de placer incuestionable: el agua es posiblemente uno de los componentes que mayor carga erótica proporcionan en torno al ardor carnal.

Algunos clubes de prostitución han comprendido que sumar este ingrediente al repertorio de servicios sexuales constituye un valor añadido a la hora de enriquecer el encuentro con una puta.

Este es el caso de SoulValencia, donde hemos logrado integrar la ducha erótica en las relaciones íntimas para que el cliente supere la frontera del sexo convencional.

 

¿Qué tendrá la ducha erótica valencia?

 

Aunque la cama continúa liderando el podio de los lugares comunes en los que relacionarse con una prostituta, la demanda de nuevos estímulos por parte de la clientela ha provocado que la ducha erótica escale puestos como sustituto o complemento perfecto.

No se trata de un recurso aleatorio, ya que bajo el agua toda tentativa de excitación se dispara hasta alcanzar temperaturas extremas.

La combinación de propiedades que acumula el agua en situaciones así refuerza el desarrollo de un buen calentón: humedad, lubricación extra, sensación de arropo y tono primitivo.

Sin duda, una ráfaga de elementos que contribuye a escapar de la rutina y mejorar la experiencia sexual.

La sensualidad que integran los territorios húmedos ha sido aprovechada por disciplinas como el cine, la literatura o la pintura para despertar en el interlocutor un plus sensorial caracterizado por el deseo y el refuerzo del placer sexual.

Trasladar esta idea al ámbito de los clubes de prostitución está reforzando entre los clientes y las putas la capacidad de los sentidos, algo que conduce a orgasmos de mayor intensidad en escenarios en los que deben prevalecer el goce y la satisfacción plenas.

 

¿Cómo follar en la ducha?

 

Es extenso el abanico de opciones estimulantes que puede proporcionar una buena ducha erótica valencia, y es que cualquier práctica sexual que pueda contemplarse no sólo es bienvenida bajo el agua, sino que además ésta se amplifica gracias a las bondades que ofrece un contexto como este.

Son múltiples los ejemplos que pueden validar esta idea, pero basta con imaginar un jacuzzi repleto de espuma en el que una buena puta con predisposición absoluta se entrega a las peticiones del cliente bajo el encanto del vapor, los masajes húmedos, los besos chorreantes o las caricias enjabonadas.

Todo un territorio de fluidos pensado para convertir una cita de este calibre en un fogoso recreo sin intermitencia.

 

Posturas para un encuentro acuático

 

Si los preliminares se te hacen insuficientes en plena ducha erótica, nada impide pasar a ejercicios más contundentes bajo el agua.

El menú de opciones no queda limitado en el espacio acuático, sino todo lo contrario: podemos recurrir a todo tipo de posturas, ya sea mediante sexo anal, felaciones, cunnilingus o cualquier otra práctica que se nos ocurra.

Ahora bien, es cierto que el agua facilita las cosas en según qué situaciones.

Ejemplo de ello lo vemos en posturas que posibilitan penetraciones más profundas, como la del caballito de mar, en la que el hombre se tumba con las piernas flexionadas y la chica se coloca de espaldas sobre él;

o en la postura del abrazo, en la que el hombre aprovecha el poco peso de los cuerpos bajo el agua para montar a la chica sobre sus caderas en una suerte de abrazo potentísimo.

 

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