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Hookers Valencia

El contexto condiciona el uso del lenguaje. Esta es la máxima que determina el grado de sutileza que es preciso emplear en cada una de las situaciones sociales que pueden darse. Las relaciones personales dadas entre los clientes de prostitución y las chicas que ofrecen el servicio se agrupan de igual modo en un escenario concreto con determinados códigos de comportamiento.

Son numerosos los tipos de acercamiento que existen entre estas dos figuras protagonistas dentro de la prostitución. Los niveles varían dependiendo de los elementos que intervengan en torno al sexo y sus derivados. De esta forma, es posible asistir a múltiples maneras de relacionarse con una prostituta, incorporando cada una de ellas un empleo del lenguaje más o menos apropiado.

En líneas generales, cabe afirmar que cohabitan dos grandes formas de aproximación en este universo dedicado a satisfacer los instintos más primarios del ser humano. Por un lado, se encuentran las ocasiones explícitas y, por el otro, las implícitas.

Así, las primeras de ellas integran modos de cercanía donde las formas de cortesía pasan a un segundo plano y se llevan a cabo generalmente en prostíbulos. Es decir, la sutileza en el modo de hablar queda eclipsada por el torrente del instinto. El sexo aquí es el objetivo dominante, por lo que el cortejo y la necesidad de un protocolo refinado se suprimen para dar paso a una terminología más directa. Está aceptado en encuentros de este tipo referirse a las chicas como putas o prostitutas.

Por su parte, dentro del lado implícito el sistema varía notablemente. Aquí el sexo puede estar o no estar dentro de la contratación. El cliente busca otros componentes además de tener relaciones. Así, los interesados se inclinan también por pagar por la compañía de chicas sofisticadas a las que llevar a ciertos eventos, fiestas o reuniones. En estos ambientes el término más idóneo para denominar a las chicas es escorts.

Las escorts se caracterizan por formar parte de un nivel superior, por ser más sofisticadas y contar con un rango más de elegancia y saber estar. El cliente que contrata sus servicios pretende distinguirse a través de estos rasgos diferenciadores para poder estar a la altura de las circunstancias.

QUIENES SON LAS HOOKERS

En la misma línea de las ocasiones implícitas se encuentra el apelativo hookers. Se conoce como hookers a las prostitutas comunes que suelen verse envueltas en problemas legales, normalmente a pie de calle o en los entornos de los polígonos industriales. Es por eso que esta palabra se utiliza de modo coloquial para referirse a las chicas dentro del ámbito policial. Se trata de un modo concreto de establecer diferencias entre las distintas formas de ejercer la prostitución.

En definitiva, es posible por medio de la palabra definir adecuadamente el contexto en el que sucede la trama sexual. Algo que sirve de igual modo para delimitar la multiplicidad de maneras que hay de llevar a cabo esta profesión, en la que cabe un amplio ramillete de experiencias.

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